Historia y Patrimonio
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  HISTORIA Y PATRIMONIO DE VILLARROYA DE LA SIERRA  
 

Panorámica de Villarroya de la Sierra desde el SurPanorámica de Villarroya de la Sierra desde el Sur.

VILLARROYA, la villa roya o rojiza por el color dominante del terreno, al pie de la Sierra de la Virgen del sistema Ibérico, es una población aragonesa perteneciente a la antigua Comunidad de Calatayud y actual comarca del mismo nombre, al Oeste de la provincia de Zaragoza, distando 90 km. de la capital.

Cuenta en la actualidad con unos 550 habitantes, distribuyéndose el caserío en suave declive orientado al Sur hacia el río Ribota, atravesada en su parte baja por la Cra. Nacional 234.

El término municipal ofrece la rica variedad de contrastes propios del clima mediterráneo-continental, de fríos inviernos con abundantes días soleados, y veranos calurosos de noches frescas y estrelladas, yendo su paisaje desde la frondosa vega del Ribota hasta los poblados pinares y carrascales de la Sierra de la Virgen, con altitudes que oscilan entre los 700 m y 1.420 m, encontrándose la mayoría de la tierra de cultivo en producción.

Pero esta imagen dista de la de tiempos remotos en los que cabría imaginar un terreno totalmente cubierto por espesa vegetación, con aprovechamiento, si cabe, de las mejores tierras de cultivo junto a las riberas de ríos y hondonadas en las que se dejarían oír los rebaños de los antiguos pobladores.

Vista aérea del núcleo urbano. 1956.
Vista aérea del núcleo urbano. 1956.

 

ORÍGENES. EDAD ANTIGUA

Sin que se haya realizado en el término municipal una prospección sistemática arqueológico-histórica, los vestigios más antiguos corresponden a época celtíbera, los celtas asentados en tierras de Iberia o sistema Ibérico, encuadrándose dentro de la tribu de los Lusones, con capital en la Bílbilis prerromana, más pacíficos que sus vecinos Belos de Segeda (Belmonte-Mara) y Arévacos Numantinos, arrasadas estas dos por los ejércitos romanos en el siglo II a. de C.

La comunicación más directa entre estas antiguas ciudades lo es siguiendo el valle del río Ribota, de discurso topográficamente cómodo, y con restos arqueológicos que lo atestiguan, así como de época romana: como la  villa, cementerio y alfar en el paraje “la Venta-Horcajo” de la propia Villarroya, activo desde el 50 d.C. hasta el siglo IV en la producción de terra sigillata abasteciendo toda la zona de influencia, principalmente a Bílbilis, por lo que su vida fue paralela a la de esta ciudad; o el puente-acueducto de la vecina Cervera de la Cañada, que tiene continuidad aguas arriba hasta el “Estanque” (gran balsa manantial), resolviendo los pasos sobre los barrancos que precisa cruzar mediante grandes arcos de piedra sillar, sospechosamente romanos, por lo que no es descabellado que su origen sea de aquella época y que pudiera servir, de abastecimiento a la propia Bílbilis.

Con esto, cabe pensar que la zona estuvo poblada desde antiguo, sujeta a los sucesivos avatares históricos, decayendo desde el siglo III hasta la invasión musulmana del S. VIII.

El Estanque con la ermita de la Trinidad del antiguo poblado de Vadillo.
El Estanque con la ermita de la Trinidad del antiguo poblado de Vadillo.

 

ALTA  EDAD MEDIA

A partir del 711, la rápida dominación de la península llegó al territorio de lo que después sería Aragón, entre los años 714 y 721, llevando consigo una serie de fundaciones y refundaciones de poblaciones, entre las que se encuentra Calatayud, como plaza fuerte de control de una amplia y rica zona, de cara a la expansión de los nuevos pobladores en la misma.

De ello no escaparía un asentamiento musulmán al borde del río Ribota correspondiente a Villarroya, dada la explotación generalizada del territorio llevada a cabo frente a la decadencia del periodo visigodo anterior, atestiguando un pasado musulmán claro, pese a no aparecer en ninguno de los censos bajomedievales con población morisca: el aprovechamiento y cultivo del territorio con toda la red hídrica de acequias, incluido el “Estanque” aguas arriba del Ribota, utilizando, mejorando y ampliando las infraestructuras preexistentes de épocas anteriores; el sistema de reparto de las aguas mediante “ajalbes”; los sistemas constructivos de ladrillo, adobe y tapial en base a la abundante arcilla del terreno con productos manufacturados como la alfarería y tejerías, de larga y antigua tradición; así como la impronta urbanística en último extremo, reflejada en el trazado viario de sus calles, barrios y zonas, como por ejemplo la “Dula” (nombre de origen árabe correspondiente al terreno comunal donde se echaban a pastar los ganados de los vecinos).

Pero es a partir de la reconquista cristiana iniciada por el joven reino de Aragón, que llega a esta zona a partir de 1120 con la caída de Calatayud y consecuentemente toda la cuenca del Jalón, a la que se le otorga fuero de repoblación en 1131, cuando conocemos más datos del devenir histórico de la villa y podemos ir imaginándola en su transformación.

 

BAJA EDAD MEDIA

En el siglo XII la población se iría extendiendo por la ladera Sur del primitivo castillo, denominado popularmente como “de la Reina”, con sencilla iglesia a sus pies dedicada a Santa María (posible mezquita anterior) que da nombre al barrio, en expansión demográfica por la repoblación de tierras recuperadas a los moros.

El Estanque con la ermita de la Trinidad del antiguo poblado de Vadillo.
Vista del castillo “de la Reina”.

La principal referencia documental de la época es para la Virgen de la Sierra a raíz del testamento de Alfonso I el Batallador, que en el reparto del reino entre las Órdenes Militares queda bajo la administración de la del Santo Sepulcro de Calatayud, quienes construirían sobre la primitiva iglesia existente, la nave de la actual, de finales del siglo XIII o principios del XIV.

Este santuario y casa-hospital cabría encuadrarlo dentro de uno de los caminos jacobeos procedente de Levante por el valle del Jiloca, para continuar por el Ribota atravesando la sierra de la Virgen y conectar con la ruta cisterciense de Trasobares, Veruela, etc.; basado ello en la tradición oral y en una serie de referencias como la pila del agua bendita de la iglesia con conchas de peregrino, o el hospital de San Marcos de la propia Villarroya.

La Pascua de Pentecostés en la Virgen de la Sierra. Ca. 1950.
La Pascua de Pentecostés en la Virgen de la Sierra. Ca. 1950.

En cuanto a la villa, el aumento demográfico del siglo XIII, iría  configurando un nuevo barrio al Este, al otro lado del entonces barranco y hoy calle Virgen de la Sierra, arracimándose la población en la ladera Sur del promontorio en el que comienza a construirse otro sistema defensivo, teniendo como lugar de culto una nueva iglesia que se emplazaría en la parroquial actual, pero de menores dimensiones.

La información documental referente a la anteriormente mencionada iglesia de Santa María como de “Mediavilla”, dice de la existencia de dos barrios claramente diferenciados, barranco por medio. Una rudimentaria muralla recogería el conjunto, y un eje de Este a Oeste, en su parte baja, iría definiéndose como principal, correspondiendo a la actual calle Real.

Es a finales de este S. XIII cuando está en construcción un nuevo castillo al oriente, de cara a la protección y cabida en caso de necesidad de la mayor población, con dos recintos y una potente torre cuadrangular, llamado popularmente “del rey”, en mampuesto de piedra con sillares de arenisca en las esquinas, frente al más rudimentario de tapial o “de la reina, propio de una época más inestable.

Y también corresponde a estas fechas la cabecera en piedra sillar de la nueva iglesia, que se construye formando parte de la muralla.

Torre del castillo “del Rey”.
Torre del castillo “del Rey”.

Así pues, la configuración de entonces sería similar a la actual en su casco antiguo, extendiéndose el sencillo caserío, de planta baja y piso como mucho, por las laderas al Sur de los dos montículos correspondientes a los actuales castillos.

Torre del castillo “del Rey”.
Vista aérea parcial de casco urbano con los castillos “de la Reina”, “del Rey” y la plaza de toros “la Dula”.

De Villarroya dependen otros núcleos menores como son Vadillo y Horcajo, habitados igualmente desde antiguo formando parte de la Comunidad de Aldeas de Calatayud, que por aquellas fechas plantean su desvinculación del núcleo principal, sin que el proceso llegue a efecto.

El desplazamiento del frente de la reconquista hacia el Sur llevó consigo la fijación y aumento de la población en el municipio, a la par que se van definiendo claramente los límites entre reinos. Villarroya quedaba en una situación fronteriza al Oeste de Aragón respecto al vecino de Castilla, cuya rivalidad creciente supuso la necesidad de fortificarse en condiciones, con capacidad intramuros para personas y ganados.

La tensión entre dichos reinos, desembocó en continuas guerras que asolaron la frontera a mediados del siglo XIV. La más dura  y sangrienta fue entre 1356 y 1369, la llamada guerra de los dos Pedros: I -el Cruel- de Castilla y IV -el Ceremonioso- de Aragón, sufriendo el municipio repetidas incursiones y cambio de reino.

Recreación del amurallamiento medieval desde la zona de “la Dula”.Recreación del amurallamiento medieval desde la zona de  “la Dula”.

El municipio configurado alrededor de los dos castillos fuertes, con sus respectivos recintos, quedó delimitado por una alta muralla tal como se ha conocido hasta bien entrado el siglo XX, de la que se conservan abundantes restos y teniendo el siguiente recorrido:

Las traseras de las edificaciones a lo largo de la actual calle Real Alta; fachadas del paseo Joaquín Costa con la lateral del Ayuntamiento; Iglesia Parroquial para continuar por la pared entre el teatro Lorente y hospital de San Marcos; traseras de las viviendas en la calle Real Baja; fachadas de los edificios frente al frontón; fondo de los corrales y almacenes de la calle Barranco o del “muro” (muralla); hasta el segundo recinto exterior del castillo “del rey”; conformado por el desnivel natural del terreno en la zona.

De allí continuaría por la plaza de toros “la Dula”; quebrando hacia el lateral Norte del castillo “de la reina”; y siguiendo con los tramos conservados en el “Somantano” (arrabal exterior al pie de monte o somontano); para enlazar con lo descrito en primer lugar. Ello con todos los sistemas defensivos de la época referentes a torres en esquinas, intermedias y para protección de las puertas, paso o adarve, almenas con antepechos y merlones, etc.

Vista de la muralla medieval y puerta de “Sumo Aldea” desde el arrabal del “Somantano”. Ca 1960.
Vista de la muralla  medieval y puerta de “Sumo Aldea” desde el arrabal del “Somantano”. Ca 1960.

En cuanto a las puertas, dispondría de una serie de ellas principales con algún portillo de menor importancia, repartidas de acuerdo al viario conformado siguiendo la topografía del terreno.

Conocidas nos son por su existencia: la denominada “Baja” o del “Muro”, al N-E en calle Puerta Añeja de salida a la sierra; y la situada al N-O, como “Sumo Aldea” en el extremo de la calle Real Alta, hacia Castilla y al arrabal del “Somantano”; pero según la tradición oral había otras como la del extremo de la calle Real Baja, al Este hacia Calatayud frente al frontón; al final de la calle Virgen de la Sierra o Norte, como salida a “la Dula” y eras; o la Sur de salida al río y la vega, entre la Iglesia y el Ayuntamiento, que sería la principal y la que más impronta e imagen defensiva daría a la población, por estar dotada de barbacana o construcción exterior para su defensa, como así sigue denominándose a la zona del poyo corrido en el desnivel de la carretera con la hondonada de la fuente.

Intramuros, existiría frente a esta última puerta un gran espacio libre a modo de plaza de armas, mercado y relación, coincidente con la actual plaza Mayor.


Vista de la muralla y puerta del “Muro”. 1965. - La puerta de “Sumo Aldea” desde la calle a

Vista de la muralla  y puerta del “Muro”. 1965. - La puerta de “Sumo Aldea” desde  la calle
 Real Alta. Ca. 1960

Dentro del sistema de comunicaciones para la defensa del reino en épocas de tensión frente al oponente de Castilla, el poblado de Horcajo controlaría las incursiones que pudieran producirse a través de los ríos Vallunquera y Clarés-Ribota; el de Vadillo, aguas abajo, lo haría con las procedentes de Bijuesca y el Manubles por detrás de Mayormente, así como las del Aranda; enlazando visualmente mediante señales con la propia Villarroya a través de un punto vigía situado en las eras, coincidente con la destruida ermita de San Bartolomé; y todo el conjunto con la Virgen de la Sierra, que recogería conexiones incluso más lejanas como p. e. del valle del Manubles y cabecera del Aranda, para a través de las Peñas de Herrera conectar hacia la capital, Zaragoza.

Pero aquellas guerras del S. XIV no fueros las únicas. También a mediados del siglo XV pasó el municipio a manos castellanas volviendo a reconquistarse. Conocida es la incursión y toma de la villa por las tropas de Castilla (1452) al mando del Conde de Medinaceli por la traición de un vecino, sin poder ser recuperada por Aragón hasta el tratado de paz de 1454.

 

EDAD MODERNA - RENACIMIENTO

Con la unificación de territorios por el matrimonio de los Reyes Católicos (Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón) en 1469, las fronteras entre reinos ya no tienen razón de ser, produciéndose a lo largo de las dos centurias siguientes un considerable aumento de población y las consiguientes transformaciones urbanas como consecuencia de la estabilidad política, una vez tomada Granada en 1492, y la mayor riqueza a raíz del descubrimiento de América ese mismo año.

La necesidad de mayor espacio público de relación se concreta en la zona baja junto a la puerta Sur, ampliando el existente a costa del conjunto defensivo de la antigua barbacana, con lo cual quedaba unido a otro (actual paseo Joaquín Costa) entre la muralla y el camino exterior a la población denominado de la “Tajada” (Carretera Nal. 234), topónimo del foso o tajo frente a la puerta para su mejor defensa.

A finales del siglo XV estaría construida la amplia Iglesia Parroquial bajo la advocación de San Pedro Apóstol en detrimento de la de Santa María, terminada su fábrica una vez retomada tras la guerra de los dos Pedros, en ladrillo dentro de la tradición mudéjar, de una sola nave y dos tramos rematados por bóvedas de crucería simple con contrafuertes, ábside poligonal de siete lados cuyos nervios se reúnen en una clave central, y portada abocinada de arcos apuntados.

Vista de la plaza Mayor, Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol y torre del castillo “del Rey”.
Vista de la plaza Mayor, Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol y torre del castillo “del Rey”.

En el siglo XVI se ampliaría con capillas laterales entre los contrafuertes tal como se conservan en el lado del evangelio, se le dotaría de coro, torre, espadaña y recrecimiento de la cubierta sobre las bóvedas actuales.

Fuente pública y abrevadero. Ca. 1900.Fuente pública y abrevadero. Ca. 1900.

También en este siglo se construye la fuente pública para mayor comodidad de la población, con abrevadero para las caballerías, reaprovechando los sillares de la desaparecida muralla y barbacana; el hospital de San Marcos, que cubre su capilla con bóveda estrellada hoy no visible y zona de mercado en las arcadas de la planta baja; y no es descabellado pensar que se conformase la plaza para festejos y juegos de toros en “la Dula” junto a la muralla, como así sigue llamándose en la actualidad, en base a una serie de corrales que hemos conocido hasta hace unas décadas, en la que el público se acomodaría, exactamente igual que hoy, en los escalones conformados aprovechando el desnivel existente en su lado Norte.

 
Vista de la plaza de toros “la Dula” y torre del castillo “del Rey”.
Vista de la plaza de toros “la Dula” y torre del castillo “del Rey”.


Y fuera de la población, se amplía el Santuario de la Virgen de la Sierra alrededor de la iglesia del XIII-XIV, rehaciendo la bóveda de la cabecera.

En general, el siglo XVI es un período de desarrollo y riqueza, que tienen consecuencias en las transformaciones urbanas y sociales, perdurando prácticamente durante todo el siglo siguiente.

 

EL BARROCO

Del XVII es significativa la referencia a Villarroya de J. Bautista Labaña que recorre el reino de Aragón en 1610, dando buena cuenta de su población, descripción del término y lugares, floreciente economía, actividades y manufacturas que se producen, etc.

Se lleva a cabo el edificio del actual Ayuntamiento como sede del concejo, construido o remodelado sobre otras edificaciones anteriores probablemente destinadas a ese mismo fin.

La plaza Mayor con el edificio del Ayuntamiento.
La plaza Mayor con el edificio del Ayuntamiento.

En la Iglesia Parroquial se amplían las capillas en el lado de la epístola, conformando a costa de las anteriores una segunda nave. La más representativa es la dedicada a la Virgen de la Sierra, si bien su camarín y decoración interior es típicamente de rocalla dieciochesca.

Así mismo serían de este período barroco, con claro carácter gremial, las desaparecidas ermitas en los alrededores: San Bartolomé sobre el monte de las eras, San Blas en el actual cementerio, y San Sebastián al otro lado del Ribota, en el pinar encima de la estación del ferrocarril.
     
Y la renovación de las viviendas de la burguesía acomodada y nobleza local, que se adecuan a los gustos de la época dotándolas de una mayor amplitud y representatividad con ejemplos a lo largo de ambas calles Reales.

El siglo XVII termina con el final de la Casa de Austria, comenzando a reinar en 1700, Felipe V de Borbón en medio de la llamada guerra de Sucesión, en la cual, Villarroya, al contrario que Aragón y la propia Comunidad de Calatayud a la que pertenecía, se decantó por este monarca frente a las pretensiones del Archiduque Carlos de Austria, lo que le supuso por estar a favor del ganador de la contienda a partir de 1708 -entre otros- el privilegio de pasar a ser villa con jurisdicción independiente de la citada Comunidad de Calatayud, un día de feria semanal, exención de quintas, etc., además del título de “Muy Leal”.

La plaza Mayor con el edificio del Ayuntamiento.
Día de Feria en el paseo. Principios siglo XX.

En este siglo XVIII, de regeneración económica por la nueva administración borbónica frente a la decadencia anterior, el municipio tendría más o menos la configuración actual sin las construcciones en la margen hacia el río de la actual carretera o antiguo camino de la Tajada, destinada a huertos, remodelándose al gusto de la época y con un claro sentido higienista edificios anteriores, los cuales alcanzan la altura y configuración de hoy día, generalizándose el uso del balcón frente a los ventanales y ventanucos anteriores, el “solanar” al Sur sobre las cubiertas, etc.

En el conjunto destaca la denominada “Casa Grande”, construida en 1786 por los infanzones Joaquín Lascuevas y Ana María Campillo, que organiza su planta alrededor de una amplia escalera de tipo imperial rematada por linterna, presentando una espléndida y expresiva fachada tardobarroca en ladrillo sobre la entonces plaza Nueva o paseo configurado a la moda, sirviendo de telón de fondo de la escenografía urbana en una de las zonas más representativas de la población.

El paseo de Joaquín Costa con la “Casa Grande” y carretera Nal.-234 (antiguo camino de la Tajada) desde la “Barbacana”.

El paseo de Joaquín Costa con la “Casa Grande” y carretera Nal.-234 (antiguo camino de la Tajada) desde la “Barbacana”.

Se puede decir que en esta época se consolidan o arrancan los referentes actuales de los modos de vida, relación y tradiciones que conocemos: organización civil, cofradías, ferias y festejos, celebraciones, romerías, etc.

EDAD CONTEMPORÁNEA - INDUSTRIALIZACIÓN

A comienzos del siglo XIX, la invasión francesa parece ser que no afectó con hechos notables a la población, salvo los consecuencia del  trasiego de tropas y efectos militares así como la sangría de personas y bienes en épocas de guerra. Lugar destacado fue la Virgen de la Sierra como punto de vigilancia y control del territorio.

En el mismo sentido se encuadrarían las guerras Carlistas de la segunda mitad del XIX. En contraste a la unidad patriótica frente al invasor que caracterizó la anterior, a partir del reinado de Fernando VII y una vez superado el antiguo régimen, se generaliza el bipartidismo de Liberales a favor de Isabel II, frente a los Carlistas del pretendiente D. Carlos de Borbón, no siendo ajena Villarroya a estos avatares, todavía recordados al contar con un grueso de la población carlista, de lo que queda abundante recuerdo.

Reunión del partido Carlista. 1915.
Reunión del partido Carlista. 1915.

El final del siglo XIX, pese al pesimismo generalizado por los desastres militares de Filipinas, Cuba, Marruecos, ... se caracteriza por un cierto regeneracionismo y desarrollo industrial, que sienta las bases de actuaciones importantes en el siglo siguiente al que llega con una población superior al triple de la  actual.

Así pues, de principios del siglo XX y en la memoria de nuestros mayores están, entre otras, las siguientes actuaciones que merecerían un desarrollo en capítulos independientes:

El traslado del cementerio situado en el lateral Sur de la Iglesia Parroquial, a los terrenos del común inmediatos a la ermita de San Blas fuera de la población, que liberó una considerable superficie para espacio de relación (actuales balconcillos), liberando el perímetro de la Iglesia y potenciando usos en edificios municipales como el teatro, hospital de San Marcos o escuelas públicas.

Se derriban los restos de murallas que quedaban del primer recinto defensivo de la torre “del Rey” por la amenaza de ruina, perdiendo la villa parte de la impronta medieval que tenía.

El castillo “del Rey” y el de “la Reina” al fondo, con parte de las murallas medievales. Principios del siglo XX.
El castillo “del Rey” y el de “la Reina” al fondo, con parte de las murallas medievales.
Principios del siglo XX.

La fábrica de licores y alcoholes derivada del sector vinícola, llevada a cabo por la familia Esteve, originaria de la villa, ocupando para su actividad, una larga franja al Sur de la población, entre la carretera y el río Ribota, cuyos edificios todavía pueden reconocerse siendo el elemento más representativo es la esbelta chimenea de ladrillo fechada en 1921.

Fábrica de alcoholes de Esteve. Ca. 1925Fábrica de alcoholes de Esteve. Ca. 1925

La llegada del ferrocarril en el eje Santander-Mediterráneo a final de los

años veinte, y que pese a su importancia no se tradujo en especial desarrollo urbanístico a lo largo del antiguo camino de la Estación, en parte por la no terminación de la línea a falta de unos pocos kilómetros, que hubiera unido los puertos de Valencia y Santander, seguramente en detrimento del de Bilbao.

Sea como fuere, la languideciente línea dejó de funcionar a partir de 1985 y con ello las expectativas de desarrollo económico consecuencia de una red de comunicaciones importante.

Vista de los edificios recién terminados de la Estación del Ferrocarril. 1928.

Vista de los edificios recién terminados de la Estación del Ferrocarril. 1928.

La terminal remolachera de la azucarera de Terrer en dicho camino y próxima a la estación.

La remodelación del teatro, habida cuenta la gran afición teatral y musical de la villa, configurado al gusto de la época en 1921 sobre la construcción anterior, cuyo nombre lo toma en memoria del periodista y autor teatral villarroyense Juan José Lorente Millán, que debe su mayor fama a los libretos de las zarzuelas La Dolorosa (1921) y Los de Aragón (1927) musicadas por el maestro Serrano.
  
Los pinares de “La Estación” y “Joaquín Costa” como ejemplos de marcado carácter didáctico y proselitista, llevados a cabo por Perico Aguarón, curioso personaje influido por la corriente regeneracionista en boga de Joaquín Costa.

La consolidación y desarrollo de la Unión Musical Villarroyense (fundada en 1845) con el quiosco al efecto de 1929 dentro de la estética del modernismo final.

El quiosco de la música. 1975.
El quiosco de la música. 1975.

El frontón en el plano deportivo tradicional.

O la Cooperativa vinícola “Virgen de la Sierra” en los años 50, como el más importante motor económico en base a la principal producción agrícola de la población.

Panorámica con la Cooperativa del Campo “Virgen de la Sierra” y las vías de la Estación del Ferrocarril. 1975.

Panorámica con la Cooperativa del Campo “Virgen de la Sierra” y
las vías de la Estación del Ferrocarril. 1975.

Vista aérea del núcleo urbano. 2005.
Vista aérea del núcleo urbano. 2005.

Mayo de 2005
Alejandro Rincón González de Agüero  

 
     
     
 
 
 
  Excmo. Ayuntamiento de Villarroya de la Sierra - Plaza Mayor 1 - Tel: 976 89 90 01